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jueves, enero 19, 2012

A propósito de la anunciada suspensión del Túnel de Oriente: en ocasiones es mejor que un Ministro no sepa ciertas cosas...

Humprey dio una explicación asombrosa.

- Ministro –dijo suavemente-, hay quien ha sostenido, y con razones muy atendibles, que en ocasiones es mejor para un Ministro no saber ciertas cosas.

Apenas podía creer a mis oídos. Pero había más.

- Ministro –continuó Humphrey-, sus respuestas en la Cámara y en la rueda de prensa fueron excelentes. Usted estaba convencido y era, convincente.

(Jonathan Lynn y Anthony Jay. Sí, MInistro).

La cita de la excelente obra de Jonathan Lynn y Anthony Jay titulada Sí, Ministro, cae como anillo al dedo para tratar de entender la conducta del Ministro del Ambiente, quien ha venido sosteniendo de manera reiterada ante la prensa que la decisión de suspender las obras del Túnel de Oriente se justifica por que “es posible que éste ponga en peligro el suministro de agua en Medellín, Guarne, Envigado y Rionegro” (ver noticia en el Periódico El Mundo).

Esta afirmación nos hace pensar en si al Ministro de Ambiente alguien le dio una información errada, bajo el supuesto de “que en ocasiones es mejor para un Ministro no saber ciertas cosas”, pero con el fin de que en la rueda de prensa concertada para anunciar la suspensión del Túnel de Oriente, “estuviera convencido y sonara convincente”, a pesar de que en realidad ninguna de las fuentes principales del agua potable de estos municipios estuviera ubicada en el área de influencia del Túnel de Oriente.

Esta afirmación obviamente generó un ambiente de preocupación en la opinión pública lográndose el efecto buscado: provocar la sensación, a través de un golpe de opinión, que la construcción del Túnel de Oriente generaba una amenaza ambiental para una importante región del país, de tal manera que este temor legitimara la anunciada decisión del Ministerio de asumir la competencia en el conocimiento de la licencia ambiental y de suspender las correspondientes obras.

Lo ocurrido con el anuncio del Ministro nos recuerda que una de las mayores dificultades que tiene la ejecución de las obras públicas es encontrar el punto de equilibrio entre el desarrollo de la infraestructura física con la protección ambiental. En la mayoría de los casos la ingeniería ofrece las soluciones adecuadas para lograr este punto de equilibrio de tal manera que se mitiguen adecuadamente los riesgos derivados del desarrollo de la infraestructura.

Por este motivo resulta irracional estigmatizar determinado tipo de obras públicas, como está haciéndose hoy en día con los túneles, por el sólo temor de una eventual afectación al medio ambiente sin detenerse a analizar cuales son sus efectos reales y cuales son las medidas de mitigación que se tienen previstas.

La discusión sobre los efectos reales de una obra y sobre las medidas previstas para mitigar los riesgos resulta viable en un ambiente académico y científico en el cual se analicen objetivamente los aspectos técnicos involucrados en el problema, pero esta discusión difícilmente puede darse en un ambiente contaminado por intereses subjetivos ya sean económicos o políticos. Como normalmente estos intereses son inconfesables, lo más fácil es enarbolar las banderas ambientales para aparentar el interés de proteger el bienestar general y aprovechar de esta manera la sensibilidad que estos temas generan en la opinión pública.

Resulta entonces que el pasado 12 de enero, pudimos observar como el Ministro del Ambiente acudió a los medios de comunicación masiva para comunicar su decisión de asumir la competencia en el conocimiento de la licencia ambiental del proyecto conocido como el “Túnel de Oriente” y de suspender las obras.

Justificó la primera decisión en la supuesta falta de información que el Ministerio le habría solicitado a CORNARE y que supuestamente no le fue entregada oportunamente. Sustentó la segunda medida, entre otras razones, en el riesgo que existe de dejar sin agua a los municipios de Medellín, Envigado, Rionegro y Guarne.

Frente al primer argumento me remito al comunicado de prensa expedido por CORNARE y que puede consultarse en el siguiente vínculo: comunicado de prensa No. 2. Realmente resulta incomprensible este argumento si tenemos en cuenta que el mismo Ministerio había ratificado la licencia ambiental en el año 2002 y que adicionalmente la información requerida está publicada en el sitio web de la entidad y puede ser consultada por cualquier persona a través del siguiente vínculo: Información sobre la licencia ambiental del túnel de oriente.

No se entiende entonces la razón por la cual el Ministerio quiere generar la sensación ante la opinión pública de que existe el ánimo de parte de CORNARE de ocultarle información cuando ella ha sido conocida por esa entidad desde el momento en que ratificó la licencia en el año 2002 y adicionalmente por ser una información pública a la cual puede accederse a través de Internet.

Pero si esto desconcierta, lo que resulta mas intrigante es la razón por la cual el Ministro de Ambiente afirma públicamente que existe un riesgo de dejar sin agua a cuatro municipios antioqueños cuando lo cierto es que ninguna de las fuentes principales que surten sus diferentes embalses cruzan o nacen en el área de influencia del Túnel de Oriente.

La única quebrada que sirve de fuente de agua para un pequeño sector de Medellín y que cruza por dicha área de influencia es la de Santa Elena la cual surte la planta de potabilización de La Cascada con una capacidad de 100 litros por segundo, una cobertura para 1.967 viviendas y una producción del 1,14% del agua potable de la ciudad, según se lee en el documento Producción de Agua Potable de EPM. En este mismo documento se lee que las principales plantas de potabilización son las de Ayurá que produce el 50,68% del agua potable de la ciudad y Manantiales con el 36,87%. Estas a su vez se abastecen de los embalses de La Fe (ubicado al sur del proyecto) y Río Grande (ubicado al occidente y al otro lado del Valle de Aburrá).

Piedras Blancas, que es la represa mas cercana al proyecto, obtiene el agua de las quebradas La Mosca, La Honda, Piedras Blancas y Chorrillos, que tampoco tienen relación alguna con el área de influencia del Túnel de Oriente y surte a la planta de tratamiento de Villa Hermosa que sólo aporta el 2,9% del agua potable de la ciudad.

Información más completa sobre la producción de agua potable en el Municipio de Medellín puede ser consultada en el documento de EPM titulado “2º Diálogo Internacional sobre la Crisis Mundial del Agua (Gestión sostenible del Agua Urbana”.

Lejos también del proyecto se encuentran las fuentes de agua de Guarne (Quebrada La Brizuela) y Rionegro (quebradas Malpaso y Abreo) las cuales tampoco tienen relación alguna con su área de influencia.

La situación anterior nos muestra la inconveniencia de que los asuntos ambientales sean conocidos por autoridades del nivel nacional por las dificultades que al parecer tienen para entender las particularidades de la geografía regional.

Casi a la semana de haberse anunciado públicamente las medidas antes mencionadas, el Ministerio del Ambiente, luego de anunciar y justificar ante los medios la decisión de suspender el proyecto apoyado en las razones anotadas, dio a conocer la resolución 0361 que tenía por fecha el 27 de diciembre de 2011 en la cual asumió la competencia que hasta el momento estaba en manos de CORNARE pero no adoptó la decisión de suspender y terminó trasladando esa amarga tarea a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales.

Curiosamente, a pesar del énfasis hecho por el Ministro ante la opinión pública por la supuesta afectación al suministro de agua potable de los municipios de Medellín, Envigado, Rionegro y Guarne, este argumento no aparece reflejado en la resolución expedida. Pero como esta resolución sólo será leída por muy pocos, en la mayoría quedará el temor generado por el anuncio del Señor Ministro.

Retomemos, para terminar, las sabias reflexiones que sobre la administración pública ofrece el libro Sí, Ministro, trayendo a colación la siguiente cita: “Paradójicamente, el gobierno es más abierto cuando es menos abierto. El Gobierno Abierto es como el teatro. El público ve la representación; pero antes de la representación abierta hay en el teatro mucha actividad oculta. Y muchísimas cosas se suprimen o alteran durante los ensayos, y solo se le muestran al público los resultados finales”.

Quienes nos interesamos en el devenir de la administración pública y quienes anhelamos que el presente gobierno concrete las expectativas de fortalecimiento de la legalidad y la transparencia que el país espera, sólo podemos aspirar a que las afirmaciones del Ministro constituyan un error cometido de buena fe y que en su momento le informe a la comunidad, con la misma difusión dada a la primer noticia, que CORNARE había actuado adecuadamente, que las amenazas por él anunciadas no eran reales y que los riesgos propios de este tipo de obras son mitigables.